Las obras de la carne y el fruto del Espíritu
Digo, pues:
Andad en el Espíritu, y no
satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de
la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es
contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no
hagáis lo que quisiereis.
Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la
ley.
Y manifiestas son las obras
de la carne, que son: adulterio, fornicación,
inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías,
enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas,
disensiones, herejías, envidias, homicidios,
borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca
de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes,
que los que practican tales cosas no heredarán el reino
de Dios.
Mas el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra
tales cosas no hay ley.
Pero los que son de
Cristo
han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si
vivimos por el Espíritu, andemos también por el
Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos
unos a otros, envidiándonos unos a otros. ( Galatas
5:16-26 ) |
La vida antigua y la nueva
Haced morir, pues, lo terrenal
en vosotros: fornicación, impureza, pasiones
desordenadas, malos deseos y avaricia, que es
idolatría;
3:6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los
hijos de desobediencia,
3:7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro
tiempo cuando vivíais en ellas.
3:8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas:
ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de
vuestra boca.
3:9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos
despojado del viejo hombre
con sus hechos,
3:10 y revestido del nuevo,
el cual conforme a la imagen del que lo creó
se va renovando hasta el conocimiento pleno,
3:11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni
incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino
que
Cristo
es el todo, y en todos.
3:12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y
amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de
humildad, de mansedumbre, de paciencia;
3:13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a
otros
si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que
Cristo
os perdonó, así también hacedlo vosotros.
3:14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es
el vínculo perfecto.
3:15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a
la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y
sed agradecidos.
3:16 La palabra de
Cristo
more en abundancia en vosotros, enseñándoos y
exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando
con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e
himnos y cánticos espirituales.
3:17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho,
hacedlo todo en el nombre del Señor
Jesús,
dando gracias a Dios Padre por medio de él.
(Colosenses 3:5-17) |
¿QUIENES SON TUS AMIGOS?
Probablemente buscarías la compañía de alguien con las mismas
opiniones, intereses y principios morales que tu. Y seguro que
preferirías a alguien con buenas cualidades; por ejemplo, que
fuera honrado y amable.
A lo largo de la historia, Dios ha elegido a algunos seres
humanos para que sean sus amigos íntimos. Por ejemplo: a Abrahán
lo llamó amigo suyo (Isaías 41:8; Santiago 2:23). De David dijo
que: era un “varón agradable a [su] corazón”, porque era la
clase de persona a la que él ama (Hechos 13:22). Y al profeta
Daniel lo consideró “alguien muy deseable” (Daniel 9:23).
¿Por qué consideró Jehová a Abrahán, David y Daniel amigos
suyos? Pues bien, a Abrahán le dijo: “Has escuchado mi voz”
(Génesis 22:18). De modo que Jehová se acerca a quienes hacen
con humildad lo que él les pide. “Obedezcan mi voz —les
dijo a los israelitas—, y ciertamente llegaré a ser
su Dios, y ustedes mismos llegarán a ser mi pueblo.” (Jeremías
7:23.) Si obedeces a Jehová, tu también puedes ser su amigo.
JEHOVÁ FORTALECE A SUS AMIGOS
Piense en lo que significa tener la amistad de Dios.
La Biblia dice que Jehová busca oportunidades de “mostrar su
fuerza a favor de aquellos cuyo corazón es completo para con él”
(2 Crónicas 16:9).
¿Cómo puede Dios mostrar su fuerza a favor de usted?
Salmo 32:8 indica una forma: “[Yo, Jehová,] te haré tener
perspicacia, y te instruiré en el camino en que debes ir.
Ciertamente daré consejo con mi ojo sobre ti”.
¿De qué forma tan conmovedora le expresa Jehová cómo cuidará
de usted?
Él le dará los consejos que usted necesite y, si los pone en
práctica, velará por su bienestar. Dios desea ayudarle
a superar las pruebas y dificultades que se le presenten (Salmo
55:22). De modo que si le sirve con todo su corazón, puede
sentirse tan seguro como el salmista, que dijo: “He puesto a
Jehová enfrente de mí constantemente. Porque él está a mi
diestra, no se me hará tambalear” (Salmo 16:8; 63:8). Jehová
puede ayudarle a llevar una vida que le agrade a él. Pero, como
ya sabe, hay un enemigo de Dios que quiere impedirle que lo
haga.
EL DESAFÍO DE SATANÁS
Satanás desafió la soberanía de Dios. Acusó a Jehová de
mentir y dio a entender que Dios era un gobernante injusto, pues
no permitía que Adán y Eva decidieran por sí mismos lo que
estaba bien o mal.
Después de que nuestros primeros padres pecaron, la Tierra
empezó a llenarse de sus descendientes. Entonces, Satanás ha
venido maquinando maneras de apartar a la humanidad de Dios. Sus
actos han ganado terreno y hoy en día casi toda la humanidad
esta inmersa bajo su control y dominio. Satanás cree tener el
control total sobre la humanidad, pero no es así.
El relato de Jesús en El Nuevo Testamento y de Job en el
Viejo Testamento, demuestran que eso era lo que creía el Diablo.
Ya conocemos la vida de Jesús que venció a la muerte al morir
sin pecado, así que, ahora estudiaremos ¿quién fue Job, y qué
tuvo que ver con el desafío de Satanás?
Job vivió hace unos tres mil seiscientos años. Era un hombre
tan bueno que Jehová dijo: “No hay ninguno como él en la tierra,
un hombre sin culpa y recto, temeroso de Dios y apartado del
mal” (Job 1:8). En efecto, Jehová miraba con favor a Job.
El Diablo puso en duda los motivos por los que Job servía a
Dios. Le dijo a Jehová: “¿No has puesto tú mismo un seto
protector alrededor de [Job] y alrededor de su casa y alrededor
de todo lo que tiene [...]? La obra de sus manos has bendecido,
y su ganado mismo se ha extendido en la tierra. Pero, para
variar, sírvete alargar la mano, y toca todo lo que tiene, y ve
si no te maldice en tu misma cara” (Job 1:10, 11).
Satanás afirmó que Job servía a Dios solo por lo que obtenía
a cambio. También afirmó que si se ponía a prueba a Job, este se
volvería contra Dios. ¿Cómo respondió Jehová al desafío del
Diablo? Puesto que la cuestión tenía que ver con los motivos de
Job, Jehová permitió que Satanás lo pusiera a prueba. De esta
forma quedaría claro si Job amaba a Dios o no.
JOB ES PUESTO A PRUEBA
Satanás sometió enseguida a Job a diversas pruebas. Hizo que
le robaran parte del ganado y el resto muriera y que casi todos
sus siervos fueran asesinados.
Todo esto le causó graves problemas económicos. Después, el
Diablo lo golpeó con otra tragedia, pues sus diez hijos
perdieron la vida en una tormenta. Pero, a pesar de esas
desgracias, “Job no pecó, ni atribuyó nada impropio a Dios” (Job
1:22).
Job fue recompensado por su lealtad
Satanás no se dio por vencido. Seguramente pensó que, aunque
Job podía soportar la pérdida de todo lo que poseía y de sus
siervos e hijos, se volvería contra Dios si se enfermaba. Por lo
tanto, Jehová permitió que el Diablo le provocara una enfermedad
repugnante y dolorosa. Pero ni aun así Job perdió la fe en Dios.
Al contrario, dijo enérgicamente: “¡Hasta la muerte mantendré mi
integridad!” (Job 27:5, Santa Biblia, Reina-Valera,
1995).
Job no sabía que era Satanás quien había provocado sus
desgracias. Como no conocía los detalles del desafío del Diablo
a la soberanía de Jehová, temía que Dios fuera el causante de
sus problemas (Job 6:4; 16:11-14). Aun así, se mantuvo íntegro,
o leal, a los ojos de Jehová. Y no solo eso: con su conducta
fiel, Job demostró que era falsa la acusación de Satanás de que
servía a Dios por motivos egoístas.
La lealtad de Job le permitió a Jehová dar una firme
respuesta al desafío insultante de Satanás. Job era de verdad
amigo de Jehová, y él lo recompensó por su lealtad (Job
42:12-17).
¿QUÉ TIENE QUE VER CON USTED EL DESAFÍO DE SATANÁS
La cuestión de la lealtad a Dios que planteó Satanás no tenía
que ver solo con Job. También tiene que ver con cada uno de
nosotros. La Palabra de Dios lo muestra claramente en Proverbios
27:11, donde dice: “Sé sabio, hijo mío, y regocija mi corazón,
para que pueda responder al que me está desafiando con
escarnio”.
Estas palabras, escritas siglos después de la muerte de Job,
indican que Satanás seguía desafiando a Dios y acusando a sus
siervos.
Cuando vivimos de una manera que le agrada a Jehová, ayudamos
a responder las acusaciones falsas de Satanás y así le alegramos
el corazón a Dios. ¿Qué piensa usted de eso? Aunque tenga que
hacer cambios en su vida, ¿verdad que sería maravilloso que
pudiera contribuir a dar respuesta a las mentiras del Diablo?
Fíjese en que Satanás aseguró: “Todo lo que el hombre
tiene, lo dará en el interés de su alma” (Job 2:4). Al decir “el
hombre”, Satanás dejó claro que no solo estaba acusando a Job,
sino a todos los seres humanos. Este detalle es muy
importante. El Diablo ha puesto en duda la lealtad que usted
le tiene a Dios. A él le gustaría que, cuando a usted le surjan
dificultades, desobedezca a Dios y deje de actuar como debe.
¿Qué métodos pudiera utilizar Satanás para conseguir su
propósito?
Satanás utiliza varios métodos para apartar a la gente de
Dios. Por un lado, ataca “como león rugiente, procurando devorar
a alguien” (1 Pedro 5:8). De modo que usted notará su influencia
si sus amigos, sus familiares u otras personas se oponen a que
estudie la Biblia o ponga en práctica lo que aprende (Juan
15:19, 20).
Por otro lado, Satanás siempre está “transformándose en ángel
de luz” (2 Corintios 11:14). Así pues, el Diablo puede utilizar
métodos astutos para engañarlo y evitar que lleve una vida que
le agrade a Dios. Uno de esos métodos es el desánimo. Tal vez
haga que usted piense que nunca logrará agradar a Dios
(Proverbios 24:10).
EL DIABLO SE VISTE COMO UN ÁNGEL DE LUZ
Si pudiéramos ver y tener un encuentro con el diablo,
cara-a-cara, ¿cuál creemos que sería su aspecto? Comúnmente se
le muestra en caricaturas con un traje rojo y un tridente en la
mano, o como un espíritu macabro.
Pero nada podría estar más alejado de la verdad. De hecho, si
pudiéramos encontrarnos cara a cara con el diablo, lo
encontraríamos atractivo, encantador y seductor.
Aunque realmente es el príncipe de las tinieblas, se presenta
como un “ángel de luz” (2 Corintios 11:14).
Satanás es el maestro de la tergiversación. Es el mejor
propagandista del mundo que ofrece su producto de una manera tan
atractiva y maravillosa que nadie se percata de que es un veneno
mortal. El quiere que sus clientes lo vean como bueno,
magnánimo, y totalmente digno de confianza. El quiere que su
producto, -el pecado-, -el rechazo a Dios-, parezca tentador y
acogedor, y generalmente tiene bastante éxito.
Satanás nunca presenta el pecado tal como es en realidad. Nunca
presenta las consecuencias; sólo nos presenta lo que quiere que
veamos, algo divertido y placentero. El quiere que nos
concentremos en el placer, en lo que se siente bien o parece
bueno en el momento. No quiere que tengamos en cuenta las
funestas consecuencias de nuestras acciones.
La mayoría de las personas han perdido de vista la conexión
real que existe entre la causa y el efecto. Muy poco se menciona
este concepto, y menos se discute. En lugar de ello, lo que
vemos es que las personas quieren algo que pronto alivie sus
problemas, dificultades o tropiezos, una píldora para cada
molestia. Casi nunca nos detenemos a pensar en las consecuencias
que nuestras acciones nos traerán a largo plazo.
Nuestro enfoque es muy estrecho e insensato. “No os engañéis;
Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare,
eso también segará” (Gálatas 6:7).
Vivimos en un mundo que presta poca atención a los resultados
que el pecado tiene a largo plazo. No pensamos en las
consecuencias de nuestras palabras y acciones, y constantemente
nos sentimos presionados por una sociedad cuyo fundamento son
los parámetros y valores de Satanás, en lugar de los de Dios.
Debido a la influencia de la cultura que nos rodea, no es fácil,
ni muy popularmente aceptado, seguir principios y parámetros
diferentes, aquellos que Dios ha revelado. Como dijo Jesús: “Si
el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que
a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero
porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso
el mundo os aborrece” (Juan 15:18-19). El camino de vida de Dios
nunca será popular en esta época.
Sin embargo, la mayoría de las personas están convencidas de que
sus caminos efectivamente le agradan a Dios. Defienden sus
prácticas y creencias religiosas como si fueran algo del total
agrado de Dios. Suponen que la mayoría de las iglesias y de los
maestros religiosos que llevan el nombre de cristianos enseñan
la verdad. Pocos se detienen a considerar que el más grande
engaño de Satanás no sólo es mundial, sino que también se ha
infiltrado profundamente en el cristianismo.
Veamos el contexto de las palabras de Pablo cuando afirma que
Satanás parece ser un “ángel de luz”. En 2 Corintios 11:13-15
nos advierte: “Éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos,
que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla,
porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que,
no es extraño si también sus ministros se disfrazan como
ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras”.
¿Es esto posible? ¿Cómo pueden los que afirman representar a
Cristo ser “ministros” de Satanás, sus siervos, a quienes
utiliza para llevar a cabo el engaño? Jesús mismo repetidamente
advirtió acerca de esto. Predijo que muchos se apropiarían de su
nombre, pero lo negarían con sus acciones. Dijo que lo llamarían
“Señor, Señor”, pero no serían fieles a sus enseñanzas (Lucas
6:46).
Jesús y sus verdaderos apóstoles hablaron de falsos apóstoles,
falsos profetas y falsos hermanos. Él advirtió: “Mirad que nadie
os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre . . . y a muchos
engañarán” (Mateo 24:4-5, 11-12). Sabía que habría falsos
maestros que enseñarían una versión desvirtuada y corrompida del
cristianismo. Este engaño comenzó en el primer siglo, pues Pablo
escribió que algunos ya estaban enseñando “un evangelio
diferente” y que querían “pervertir el evangelio de Cristo”
(Gálatas 1:6-7).
Para llevar a cabo este propósito, Satanás ha utilizado algunas
personas para que engañen a otras. Esto es especialmente cierto
cuando están motivadas por sus ambiciones personales de ser
maestros en cuestiones espirituales, pero les falta un
entendimiento adecuado de las Escrituras. Satanás simplemente se
aprovecha de este deseo y seduce a personas susceptibles para
que presenten conceptos erróneos acerca de Cristo; aunque con
frecuencia son sinceras, lo único que hacen es ayudarle a
Satanás para que lleve a cabo lo que se ha propuesto.
Para evitar ser influenciados por Satanás en esta gran labor de
engaño, necesitamos estar seguros de que lo que creemos está
firmemente basado en la Biblia.
Lo que le debe importar a un cristiano, es aprender a
distinguir lo falso de lo verdadero, en las doctrinas o
"revelaciones", que llamadas: "cristianas", han llegado hasta
nosotros pero son falsas.
Gálatas 1:6-10
Me sorprende que ustedes abandonen tan pronto a Aquel que según
la gracia de Cristo los llamó, y se pasen a otro evangelio. Pero
no hay otro; solamente hay personas que tratan de dar vuelta al
Evangelio de Cristo y siembran confusión entre ustedes.
Pero aunque nosotros mismos o un ángel del cielo viniese a
evangelizarlos en forma diversa a como lo hemos hecho nosotros,
yo les digo: ¡Fuera con él! Se lo dijimos antes y de nuevo se lo
repito: si alguno viene con un evangelio que no es el que
ustedes recibieron, ¡fuera con él! ¡Anatema!
¿Con quien tratamos de conciliarnos?, ¿con los hombres o con
Dios? ¿Acaso tenemos que agradar a los hombres? Si tratara de
agradar a los hombres, ya no sería siervo de Cristo.
Si las visiones de otros, o las nuestras propias, no
corresponden a la verdad del Evangelio, no hay que hacer ningún
caso de ellas.
Eso no significa que las personas que se
opongan a usted estén controladas directamente por
Satanás. Pero él es el príncipe de este sistema de
cosas, y el mundo entero está en su poder (2 Corintios
4:4; 1 Juan 5:19). De modo que podemos esperar que el
modo de vida que le agrada a Dios no sea popular y que
haya quienes se opongan a usted y a su nueva vida.
Pero sea que Satanás actúe como un “león rugiente” o como un
“ángel de luz”, su desafío es el mismo: él asegura que cuando
usted se enfrente a problemas o tentaciones, usted dejará de
servir a Dios. ¿Cómo puede responder a su desafío y demostrar
que es leal a Dios, como hizo Job?
OBEDEZCAMOS LOS MANDAMIENTOS DE JEHOVÁ
Usted puede responder al desafío de Satanás llevando una vida
que le agrade a Dios. ¿Qué implica eso? La Biblia contesta:
“Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda
tu alma y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:4).
6:4
Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
6:5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu
alma, y con todas tus fuerzas.
Deuteronomio
6:13 A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás,
y por su nombre jurarás.
6:14 No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los
pueblos que están en vuestros contornos;
6:15 porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está;
para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y
te destruya de sobre la tierra.
6:16 No tentaréis a Jehová vuestro Dios,
como
lo tentasteis en Masah.
6:17 Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro
Dios, y sus testimonios y sus estatutos que te ha mandado.
6:18 Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te
vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a
tus padres;
6:19 para que él arroje a tus enemigos de delante de ti, como
Jehová ha dicho.
Cuanto más ame a Dios, más deseará hacer lo que él le pide
El apóstol Juan escribió: “Esto es lo que el amor de Dios
significa: que observemos sus mandamientos”. Si ama a Jehová con
todo su corazón, verá que “sus mandamientos no son gravosos”, es
decir, no son una carga (1 Juan 5:3).
¿Cuáles son las conductas que aborrece Jehová?
Algunas conductas tienen que ver con comportamientos que
debemos evitar.
Las conductas que la Biblia condena de forma clara, a primera
vista, algunas quizás no le parezcan tan malas. Pero después de
meditar en los textos bíblicos, probablemente verá lo sabias que
son las leyes divinas.
Puede que tenga que hacer cambios en su vida y que eso sea
una de las cosas más difíciles a las que jamás se haya
enfrentado. Sin embargo, quienes llevan una vida que le agrada a
Dios sienten una gran satisfacción y felicidad (Isaías
48:17-18). Y eso es algo que usted puede lograr.
Isaías 48:17 Así ha dicho Jehová,
Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que
te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que
debes seguir. ¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos!
Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas
del mar.
EVITEMOS LO QUE JEHOVÁ ODIA
- El homicidio
(Éxodo 20:13; 21:22, 23).
- La inmoralidad
sexual (Levítico 20:10, 13, 15, 16;
Romanos 1:24, 26, 27, 32; 1 Corintios 6:9, 10).
- El espiritismo
(Deuteronomio 18:9-13; 1 Corintios 10:21, 22; Gálatas
5:20, 21).
- La idolatría
(1 Corintios 10:14).
- La borrachera
(1 Corintios 5:11).
- El robo
(Levítico 6:2, 4; Efesios 4:28)
- La mentira
(Proverbios 6:16, 19; Colosenses 3:9;
Revelación [Apocalipsis] 22:15).
- La avidez o codicia
(1 Corintios 5:11)
- La violencia
(Salmo 11:5; Proverbios 22:24, 25; Malaquías 2:16;
Gálatas 5:20).
- El mal uso de la
lengua (Levítico 19:16; Efesios 5:4; Colosenses
3:8).
- El mal uso de la
sangre (Génesis 9:4; Hechos 15:20, 28, 29).
- La negativa a
mantener a la familia (1 Timoteo 5:8).
- La participación en
las guerras o las disputas políticas de este mundo
(Isaías 2:4; Juan 6:15; 17:16).
- El consumo de
tabaco o drogas (Marcos 15:23; 2 Corintios
7:1).
Jehová nunca nos pide más de lo que podemos hacer
(Deuteronomio 30:11-14). Él conoce nuestro potencial y nuestras
limitaciones mejor que nosotros mismos (Salmo 103:14). Además,
puede darnos las fuerzas que necesitamos para obedecerle.
Los Mandamientos de Jehová
Éxodo 20:3 No tendrás dioses ajenos
delante de mí.
20:4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté
arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas
debajo de la tierra.
20:5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; 



porque
yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de
los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación
de los que me aborrecen,
20:6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan
mis mandamientos. 

20:7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano;
porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en
vano.
20:8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 
20:9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
20:10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas
en él obra alguna, 



tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu
bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.
20:11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el
mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo
día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. 
20:12 Honra a tu padre y a tu madre,





para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te
da.
20:13 No matarás. 






20:14 No cometerás adulterio. 





20:15 No hurtarás. 



20:16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. 



20:17 No codiciarás 
la
casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su
siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de
tu prójimo.
El apóstol Pablo escribió: “Dios es fiel, y no dejará que
sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que junto
con la tentación también dispondrá la salida para que puedan
aguantarla” (1 Corintios 10:13). A fin de ayudarnos a aguantar,
Jehová puede incluso darnos “poder que es más allá de lo normal”
(2 Corintios 4:7). Así fue en el caso de Pablo, quien, después
de soportar muchas pruebas, dijo: “Para todas las cosas tengo la
fuerza en virtud de aquel que me imparte poder” (Filipenses
4:13).
ADQUIRAMOS LAS CUALIDADES QUE LE AGRADAN A DIOS
Por supuesto, para agradar a Jehová no basta con evitar lo
que él odia. También hay que amar lo que él ama (Romanos 12:9).
¿No se siente usted a gusto con las personas que tienen las
mismas opiniones, intereses y principios morales que usted?
Pues Jehová también. Así que aprenda a amar las cosas que él
ama. En Salmo 15:1-5, donde se indica a quiénes considera Dios
sus amigos, se mencionan algunas de tales cosas. Los amigos de
Jehová producen lo que la Biblia llama “el fruto del espíritu”,
que abarca las siguientes cualidades: “amor, gozo, paz, gran
paciencia, benignidad, bondad, fe, apacibilidad [y] autodominio”
(Gálatas 5:22, 23).
Algo que le ayudará a desarrollar las cualidades que le
gustan a Dios será leer y estudiar regularmente las Escrituras.
Además, al ir aprendiendo lo que Jehová espera de usted, llegará
a tener su misma forma de pensar (Isaías 30:20, 21). Cuanto más
ame a Jehová, más deseará que su modo de vida le agrade a él.
Isaías
30:18 Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros,
y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia;
porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que
confían en él.
30:19 Ciertamente el pueblo morará en Sion, en Jerusalén; nunca
más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; al
oír la voz de tu clamor te responderá.
30:20 Bien que os dará el Señor pan de congoja y agua de
angustia, con todo, tus maestros nunca más te serán quitados,
sino que tus ojos verán a tus maestros.
30:21 Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga:
Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha,
ni tampoco torzáis a la mano izquierda.
30:22 Entonces profanarás la cubierta de tus esculturas de
plata, y la vestidura de tus imágenes fundidas de oro; las
apartarás como trapo asqueroso; ¡Sal fuera! les dirás.
30:23 Entonces dará el Señor lluvia a tu sementera, cuando
siembres la tierra, y dará pan del fruto de la tierra, y será
abundante y pingüe; tus ganados en aquel tiempo serán
apacentados en espaciosas dehesas.
Se necesita esfuerzo para llevar una vida que le agrade a
Jehová. La Biblia dice que cuando uno efectúa cambios profundos
en su vida, es como si se desnudara de la vieja personalidad y
se vistiera de una nueva (Colosenses 3:9, 10). Sin embargo, el
salmista dijo sobre las normas divinas: “En guardarlas hay un
galardón grande” (Salmo 19:11). Si usted lleva una vida que le
agrade a Dios, también recibirá muchas recompensas. Además,
responderá al desafío de Satanás y alegrará el corazón de
Jehová.