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viva.
Juan 7:37-38 |
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Teología
1 INTRODUCCIÓN
Teología, disciplina que trata de expresar los contenidos de una fe religiosa
presentados como un conjunto coherente de proposiciones. La palabra se emplea
para referirse a la fe cristiana aunque en algunos casos se utilice por analogía
para referirse a otros credos, pero fue el cristianismo el que le otorgó su
significado actual. Tiene un alcance más limitado que la fe, pues mientras la fe
es una actitud integral del individuo y engloba voluntad y sentimiento, la
teología trata de expresar en palabras los elementos de la creencia que están
contenidos en la fe de forma implícita o explícita.
Sin embargo, no toda expresión verbal de fe puede ser considerada teología. Las
primeras verbalizaciones de fe fueron ingenuas y mitológicas. La teología surge
de la reflexión sobre estas primeras manifestaciones ingenuas. Por ejemplo, en
el Nuevo Testamento el discípulo Tomás le dice a Jesús: "¡Mi Señor y mi Dios!",
pero se produjo un largo proceso de reflexión y especulación entre esta sencilla
confesión y la declaración teológica, efectuada por el concilio de Nicea (325),
de que Jesucristo es "uno en sustancia con el Padre". Este ejemplo demuestra la
tendencia a pasar del lenguaje concreto ('Señor') al lenguaje conceptual
('sustancia').
Aunque la teología se ocupa de Dios, muchos teólogos mantienen que los conceptos
que se tienen sobre él son por definición insuficientes. En la tradición
judeocristiana, Dios es con frecuencia descrito en términos negativos, como
invisible e incorpóreo. Para que esta teología negativa no se convierta en un
verdadero agnosticismo, tiene que completarse con otros modos indirectos de
referirse a Dios (lo que implica analogía, simbolismo y metáfora) para que el
lenguaje de la teología no resulte conceptual en sentido estricto, conservando
en su lugar algunas imágenes de los tiempos preteológicos de la creencia
religiosa. Un exhaustivo análisis del lenguaje teológico es un preludio
imprescindible para la aventura teológica. Aparece un lenguaje que utiliza por
igual imágenes como conceptos y que es a la vez crítico y confesional.
2 TEOLOGÍA Y CIENCIA
Teólogos tan diferentes como el italiano santo Tomás de Aquino en el siglo XIII
y el teólogo suizo Karl Barth en el siglo XX han mantenido que la teología es
una ciencia. Sin embargo, los dos se preocuparon por subrayar que hay ciencias
de muchos tipos. La teología parece una ciencia, puesto que en el estudio de sus
contenidos se aplican procedimientos metodológicos, críticos e intelectuales,
aunque difieren por completo de los de las ciencias naturales y también de las
humanas, ya que su objeto final, Dios, no es accesible a la investigación
empírica. Por lo tanto, el problema de establecer un método riguroso de
razonamiento sobre Dios es crucial en teología. Aquino emprendió su sistema
filosófico presentando cinco pruebas de la existencia de Dios como base de todos
sus demás argumentos. Barth, por otra parte, comenzó con la revelación de Dios o
su propia comunicación (la palabra de Dios), pensando que sólo así se podría
evitar el peligro de aproximarse a Dios como si fuera un simple objeto de
investigación. Los seguidores del método de Barth sostienen que una ciencia debe
empezar con determinados supuestos y que el supuesto de un Dios que se comunica
consigo mismo es el punto de partida más adecuado para la teología; los que
siguen el ejemplo de Aquino sostienen que la integridad espiritual exige que el
teólogo comience con la cuestión de si existe Dios. Es claro que en ambos casos
la teología ha de ocuparse tanto de los seres humanos y de su capacidad como de
Dios. De hecho, Barth ha dicho que la teología debería llamarse con mayor
propiedad 'teoantropología', ya que el tema en cuestión no es Dios aislado, sino
más bien lo divino y lo humano en la medida en que se relacionan entre sí.
3 FUENTES DE LA TEOLOGÍA
La teología más antigua —la de los filósofos griegos, que acuñaron la palabra
teología— se basaba en una reflexión racional sobre Dios, el mundo y la
existencia humana. Estos filósofos contrastaron de forma explícita la
aproximación teológica racional al problema de Dios con los relatos mitológicos
de los dioses que habían narrado los poetas griegos. La aproximación racional ha
seguido teniendo numerosos partidarios, como Aquino, pero la llamada a la
revelación como fuente de la verdad religiosa (y por eso teológica) también ha
sido notable en las tradiciones cristiana, judía, islámica y en algunas
orientales. Se rastrean estas religiones hasta sus fundadores pioneros, que
ofrecieron ideas nuevas y atractivas sobre las cuestiones de Dios y el destino
humano. Posteriores generaciones de pensadores reflexionaron sobre el contenido
de estas aclaraciones, formularon sus implicaciones, aplicaron sus ideas a
nuevas situaciones y examinaron y criticaron las interpretaciones que se habían
ofrecido en otras épocas. Las ideas características de los fundadores, se
utilice o no la palabra revelación, han quedado grabadas en las estructuras de
las diferentes religiones, y que sigan pareciendo inagotables es un testimonio
de la profundidad y riqueza de estas ideas.
3.1 El papel de las Escrituras
Las religiones más desarrolladas del mundo tienen escrituras o escritos
sagrados. Se considera que éstas son obra de los propios fundadores o de sus
primeros discípulos. La Torá, atribuida durante mucho tiempo a Moisés; el Nuevo
Testamento, debido en su mayor parte a los discípulos de Jesús; el Corán, que se
atribuye a Mahoma, y las voluminosas escrituras del hinduismo y el budismo
constituyen todos ejemplos de la transmisión de las revelaciones originales a
través de documentos escritos. Las escrituras poseen una categoría diferente
según las diversas tradiciones. Entre los cristianos, los judíos y los
musulmanes se otorga a las escrituras una autoridad —a veces como palabra real
de Dios— que no tienen en el hinduismo o el budismo. En el cristianismo, además,
existen diferencias entre los fundamentalistas, para quienes la Biblia es de
inspiración divina, y los liberales, que la consideran un testimonio humano
falible de la revelación, pero no la propia revelación. Sin embargo, las
escrituras, cuando existen, constituyen una fuente importante para la teología,
incluso cuando se les aplican métodos críticos modernos.
3.2 Tradición y experiencia
La tradición es otro medio de expresión y transmisión de la revelación original.
La tradición precede a la escritura, en el sentido de que los relatos y las
doctrinas de los fundadores se transmitieron de forma oral antes de quedar
escritos y adoptar una forma estable. Pero la tradición también sigue a la
escritura, ya que donde la escritura aparece confusa o inconsistente, la
comunidad de creyentes tiene que interpretarla, y se desarrolla a veces todo un
conjunto de interpretaciones junto con la escritura original, e incluso puede
escribirse de nuevo. Esto ha ocurrido tanto en el judaísmo como en el islam,
aunque en estas religiones el conjunto de la tradición no tenga la misma
categoría que las escrituras.
En la cristiandad, el catolicismo romano ha dado un importante valor a la
tradición como voz viva de la Iglesia. Los protestantes subrayan el principio de
dependencia en la autoridad de la Biblia en exclusiva, ya que la Biblia que se
lee y se enseña en el contexto de la Iglesia —en especial en la liturgia— es
imposible escucharla en la práctica sin alusiones a la interpretación
tradicional. Por último, la experiencia ha adquirido una importante influencia
en la teología, sobre todo en épocas modernas. El respeto a la autoridad de la
escritura, la tradición e incluso la revelación ha disminuido, y por lo tanto
los teólogos tienden a recurrir cada vez más a la experiencia viva, ya sea
personal o de la comunidad. El teólogo busca el significado de Dios no sólo en
experiencias religiosas como el misticismo y la conversión, sino también en la
experiencia cultural, social y política de la época.
4 MÉTODO TEOLÓGICO
No hay un único método de carácter universal reconocido en teología. El método
difiere de un teólogo a otro y depende en gran medida del grado de importancia
que se concede a las diversas fuentes. San Anselmo, del siglo XII, es un buen
ejemplo de teólogo que utiliza un método de riguroso razonamiento lógico. En el
Proslogium, Anselmo se propone probar la existencia de Dios a partir del
concepto de un ser perfecto, y en Cur Deus homo sostiene que, dada la existencia
de un Dios benevolente y de la maldad de la humanidad, las doctrinas cristianas
de encarnación y expiación pueden deducirse por necesidad lógica. Pocos teólogos
han sido tan rigurosamente lógicos como Anselmo, pero casi todos han aspirado a
la coherencia lógica. Sin embargo, una minoría, incluidos el padre de la Iglesia
del siglo II Tertuliano y el filósofo danés del siglo XIX Sören Kierkegaard, han
negado que la teología pueda concebirse como un sistema racional y han afirmado
que la experiencia humana de Dios revela discontinuidad y paradojas.
Se puede observar un método bastante diferente entre los teólogos protestantes
de la Reforma y posteriores a ella, que han intentado fundamentar la teología
ciñéndose tan sólo a la Biblia. En su forma más cruda, esto significaba una
constante apelación a la Biblia para demostrar afirmaciones teológicas. Sin
embargo, con el desarrollo de los estudios bíblicos, este tipo de teología se ha
hecho mucho más sofisticada. En primer lugar, el método consiste en establecer
el texto bíblico a partir de los manuscritos y de diferentes lecturas,
sometiendo después este texto a un profundo examen para tomar nota, por ejemplo,
de consideraciones lingüísticas, fuentes literarias y antecedentes históricos.
En esto consiste el trabajo de exégesis, que aspira a la comprensión, en la
medida de lo posible, del significado que pretendió el escritor. Los teólogos
deben entonces continuar y preguntarse cómo ha ido evolucionando el significado
original del texto en el curso de la historia doctrinal, y el significado que
pudiera tener en la propia época y situación cultural de los teólogos. Este paso
afecta a la hermenéutica, ciencia de la interpretación de textos. Hay quien
afirma que la interpretación es en sí misma un acto creativo e innovador y no
tan sólo la transposición de significados de un contexto antiguo a otro moderno.
Además, una transposición que intentara reproducir el significado exacto del
texto original podría dar lugar a cambios substanciales. El teólogo alemán del
siglo XX, Rudolf Bultmann, abogó por un método de 'desmitologización', en el
supuesto de que el significado esencial del Nuevo Testamento es una comprensión
de la existencia humana que debe desvincularse del lenguaje mitológico de la
época en que se escribió. El proyecto de Bultmann implicaba la traducción de
este significado esencial en el contexto del lenguaje de la filosofía
existencialista moderna.
En apariencia similar a las teologías de fundamento bíblico de los escritores
protestantes son las de los escritores católicos, que han tratado de desarrollar
teologías fundadas en los pronunciamientos dogmáticos de la Iglesia. Esto se
realizó con cierta ingenuidad en los manuales más antiguos, aunque se ha
reconocido ahora que las cuestiones hermenéuticas son tan relevantes para el
dogma como lo son para la escritura, y que incluso los dogmas más venerados
necesitan una periódica reinterpretación que puede dar lugar a la aparición de
nuevas ideas.
Los teólogos poco dispuestos a comenzar con una apelación a los textos
autorizados, ya sean bíblicos o dogmáticos, comienzan su labor por el extremo
opuesto, analizando la experiencia humana y sus problemas, y preguntándose
después cómo la sabiduría tradicional podría iluminar o resolver estos
problemas. El teólogo alemán del siglo XX Paul Tillich ha utilizado la expresión
"método de correlación" para describir este procedimiento en teología. Él y
otros autores han hecho buen uso de la fenomenología en sus análisis de la
experiencia humana.
Los principales tipos de métodos teológicos pueden combinarse de diferentes
formas. Cada teólogo importante tiene un método único en sus detalles, pero que
sin embargo implica numerosos procedimientos similares a los de otros teólogos.
Es importante señalar que muchos procedimientos de la teología son los mismos
que utilizan los historiadores, los estudiantes de lengua y literatura, los
filósofos, y otros especialistas.
5 LAS RAMAS DE LA TEOLOGÍA
La palabra teología es utilizada a veces en sentido amplio para significar no
sólo el estudio de la doctrina, sino también los estudios bíblicos y la historia
de la Iglesia, como cuando se habla de la facultad de teología de una
universidad. Pero en general, teología significa teología sistemática, que es la
exposición ordenada de las creencias de una fe religiosa en su conjunto. La
teología sistemática cristiana se subdivide en la doctrina de Dios (teología en
sentido estricto); cristología, doctrina de la persona de Cristo; soteriología,
doctrina de la salvación; antropología, doctrina de la humanidad; pneumatología,
doctrina del espíritu; escatología, doctrina de las 'últimas cosas' o el final
de los tiempos, y eclesiología, doctrina de la Iglesia. A veces se añaden nuevas
divisiones, aunque la teología sistemática subraya siempre la unidad e
implicación mutua de las diversas partes.
La distinción entre teología natural, que se basa en la razón y la experiencia
común, y la teología revelada ya ha sido apuntada. Por el mismo motivo debería
hacerse una distinción entre apologética —intento de exponer las creencias
religiosas mientras se atiende o se responde a las objeciones y críticas— y
dogmática, exposición ordenada de las creencias. Sin embargo, algunos teólogos
rechazan la apologética, ya que parece permitir a sus rivales fijar el orden,
argumentando que la mejor apologética es tan sólo una exposición clara de la
creencia.
La aparición y desarrollo de doctrinas religiosas es el tema de la teología
histórica, que tiene importantes implicaciones en la reflexión teológica actual.
En cierto modo menos dependientes de la aventura teológica son varias
disciplinas en las que las ideas procedentes de la teología sistemática se
aplican a diversos problemas especializados. En teología moral las ideas de fe
se aplican a cuestiones de conducta moral. A causa de la variedad de estos
problemas, la teología moral tiende a convertirse en una tarea interdisciplinar.
Cuando los problemas aparecen vinculados a aspectos institucionales y sociales
de la vida humana, se puede hablar de teología social e incluso de teología
política. La teología pastoral o práctica tiene que ver con el ejercicio del
sacerdocio en materias como el asesoramiento y la cura de almas.
6 TEOLOGÍA CRISTIANA PRIMITIVA
Aunque la Biblia contiene abundante material teológico, no es un manual de
teología sistemática. La epístola de Pablo a los romanos es quizá la propuesta
más cercana a un tratado teológico en el Nuevo Testamento; comenzando por la
pecaminosa condición humana, Pablo enuncia una doctrina de justificación por la
fe y esboza un esquema de salvación universal. La teología comenzó entre los
griegos como una disciplina científica, y la convergencia de la filosofía griega
y la fe bíblica dio lugar al desarrollo de la gran época de la teología
patrística. Aunque el teólogo alemán Adolf von Harnack lamentó la helenización
del evangelio, casi todos los teólogos coincidieron con Tillich en que la fe
bíblica tenía que responder al reto intelectual de la filosofía griega.
En Oriente, el escritor Orígenes (siglo III, escuela de Alejandría) fue quizá el
teólogo más influyente de la era cristiana primitiva: De principiis se ocupa de
los grandes tópicos de la teología, y Contra celsum, respuesta de Orígenes a las
críticas de un filósofo pagano, es un notable ejemplo de apologética. El gran
teólogo patrístico de Occidente fue san Agustín de Hipona. Su obra más
importante es De civitate Dei (La ciudad de Dios, 413-426), un considerable
estudio donde la historia humana se presenta como una batalla entre las fuerzas
del bien y del mal. Otro influyente tratado teológico de san Agustín es De
trinitate (400-416). Orígenes y Agustín escribieron también comentarios sobre
los libros de la Biblia, y los dos estuvieron muy influidos por la filosofía de
Platón. Fue durante el periodo patrístico cuando adquirieron formulación
definitiva las doctrinas cristianas más importantes.
7 LA EDAD MEDIA
La siguiente explosión de actividad teológica se produjo en la edad media. Ya se
han mencionado Anselmo y su obra capital, pero la figura sobresaliente de la
teología medieval fue santo Tomás de Aquino. Su gran Summa Theologiae
(1265-1273), que llegó a los dos millones de palabras y quedó inacabada a su
muerte, es una detallada exposición teológica de las doctrinas sobre Dios, la
naturaleza humana y la recta conducta, así como la encarnación y la salvación.
Entremezcla con sutileza temas filosóficos y teológicos y ha ejercido una
influencia sin precedentes, en especial en la teología católica romana. Aquino
también escribió una obra apologética fundamental, la Summa contra gentiles
(1261-1264). Hizo un uso importante de la filosofía de Aristóteles, que se
estaba redescubriendo en aquella época.
8 LA REFORMA
La Reforma protestante del siglo XVI propició un regreso a la Biblia y un tono
en teología más práctico, ético, quizá menos especulativo, y por lo tanto
reflejó un intento de reducir el papel de la filosofía en la investigación
teológica. Martín Lutero no fue un filósofo sistemático, aunque su nueva
doctrina fue presentada con habilidad por su colega Melanchthon en su Loci
communes rerum theologicarum (1521). Sin duda, el teólogo más importante de la
reforma fue Juan Calvino, cuyo Institutio christianae religionis (1536)
permanece como un clásico de la teología sistemática de la Reforma. Calvino
subrayó la soberanía de Dios hasta el punto de elaborar una doctrina estricta de
predestinación, aunque intentara fundamentar todas sus doctrinas en la Biblia.
9 TEOLOGÍA MODERNA
Después de la Reforma se produjo un periodo de estancamiento teológico, mientras
las ortodoxias católica y protestante se enfrentaban entre sí manteniendo
posiciones muy rígidas. En los siglos XVII y XVIII ambos campos se vieron
amenazados por la aparición de la filosofía racionalista y la ciencia empírica.
El prolongado dominio de la teología como la 'reina de las ciencias' estaba
concluyendo. A pesar de estas amenazas, el teólogo alemán del siglo XIX,
Friedrich Schleiermacher, resucitó la teología. La autoridad de la ortodoxia
había desaparecido, y la antigua teología natural había quedado desprestigiada
por dos filósofos del siglo XVIII, el escéptico inglés David Hume y el idealista
alemán Immanuel Kant. Por eso, Schleiermacher hizo un enérgico llamamiento para
que la experiencia viva de la comunidad de creyentes fuera considerada como la
nueva base de la teología. En su obra más importante, Compendio de la fe
cristiana según los principios de la Iglesia evangélica (2 vols., 1821-1822), la
doctrina es tratada como la transcripción de la experiencia. Con Schleiermacher,
el foco de la teología parece desplazarse desde Dios a la humanidad, y esta fue
la realidad, en términos generales, de la teología liberal que dominó el siglo
XIX. Su desarrollo se vio interrumpido por la obra de Karl Barth, cuya obra
monumental, Die kirchliche Dogmatik (1932-1962), significó un regreso a la
filosofía bíblica. En la segunda mitad del siglo XX coexistían varias escuelas
teológicas. Importante entre ellas es la revitalizada teología católica romana
que surge del Concilio Vaticano II (1962-1965). Otras escuelas utilizan los
principios del filósofo inglés del siglo XX Martin Heidegger, e incluso de
Carlos Marx, para elaborar nuevas interpretaciones teológicas.
10 TEOLOGÍA Y OTRAS DISCIPLINAS
La compañera de diálogos más antigua de la teología ha sido la filosofía.
Sucesivas escuelas de filosofía han inspirado el pensamiento teológico
innovador, han ofrecido categorías para la aclaración de las ideas teológicas y
han interpretado el cambio de intereses de la sociedad.
La teología judeocristiana ha estado implicada de forma muy estrecha con la
historia, ya que en la tradición bíblica la historia es el medio de la
revelación y las afirmaciones históricas de fe tienen que ser probadas y
analizadas como otras afirmaciones. La psicología, la sociología y la
antropología implican el estudio de la religión y, aunque sus métodos y
objetivos sean diferentes de los de la teología, muchas veces ilustran sobre el
proceso del desarrollo teológico. La teología debe recurrir también a las
ciencias naturales, por ejemplo, al investigar de qué modo las doctrinas de
creación y providencia se relacionan con el mundo descrito por la ciencia. Por
último, y a finales del siglo XX, los filósofos cristianos han entablado el
diálogo con las demás religiones importantes, han fijado un territorio común y
han analizado los elementos que la diferencian.
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Juan
6:53
Jesús
les dijo:
De
cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y
bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
El que
come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el
día postrero.
Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que
come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me
come, él también vivirá por mí.
Este es
el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y
murieron;
el que come
de este pan, vivirá eternamente.
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