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El que
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viva.
Juan 7:37-38 |
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Partes musicales de la misa
1 INTRODUCCIÓN
Partes musicales de la misa, la celebración de la eucaristía o misa, propia de
la Iglesia católica apostólica romana, ha ejercido gran influencia en la
evolución de la música. Considerada en su aspecto musical, la misa es una
composición que hasta el siglo X aproximadamente era monódica (canto llano o
gregoriano) y con posterioridad evolucionó hacia un estilo polifónico. La
integran varias piezas que constituyen una unidad. Los textos son los propios de
la ceremonia religiosa, y la música se compone para ser interpretada durante su
celebración.
2 PARTES DE LA MISA
Esta forma musical fue evolucionando y adquiriendo grandes proporciones, de tal
manera que piezas como la Misa en si menor de J. S. Bach o la Missa solemnis en
re mayor, opus 134 de Ludwig van Beethoven, son obras para ser ejecutadas en
salas de concierto y no dentro de un acto litúrgico. Los elementos que la
constituyen están diferenciados u organizados en dos bloques o partes: las que
corresponden al propio, es decir, aquellas partes rituales que constituyen la
esencia de la misa y son reservadas al sacerdote, y las que pertenecen al
ordinario, consideradas secundarias y que corresponden al pueblo. Aunque todos
los elementos de la misa pueden ser musicados, los compositores, a partir sobre
todo de la aparición de la polifonía, eligen para sus obras las partes kyrie,
gloria, credo, sanctus y Agnus Dei, del ordinario. Las misas de rito gregoriano
estaban constituidas por las siguientes partes: introito, kyrie, gloria,
gradual, alleluya o tracto (según corresponda), secuencia (sólo en algunas
fiestas), credo, ofertorio, sanctus, Agnus Dei y comunión.
El Magnus liber organi es una importante colección antigua de graduales y
aleluyas primitivas y polifónicas (c. 1175), escritas en París por el compositor
litúrgico Leoninus (cuya obra se conoce desde finales del siglo XII) y
divulgadas por su sucesor Pérotin (c. 1200).
Compositores de la importancia de Guillaume Dufay, Josquin des Prez o Giovanni
da Palestrina contribuyeron a ampliar el repertorio. Desde el clasicismo (c.
1750-c. 1820) Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart han realizado importantes
contribuciones a las misas. Este género se siguió practicando durante el siglo
XIX, Franz Schubert, Franz Liszt, Charles Gounod y, especialmente, Anton
Bruckner son ejemplo de ello. En el siglo XX escribieron misas Francis Poulenc,
Ígor Stravinski, Leoš Janáček y Ralph Vaughan Williams. Entre las misas en
lenguas vernáculas de mediados del siglo XX destaca la Missa Luba, en estilo
congoleño, del padre Guido Haazen.
3 MISAS DE RÉQUIEM
En la misa de réquiem o misa de difuntos, el texto es semejante a la del rito
gregoriano, suprimiendo el gloria y el credo, y añadiendo la secuencia o himno
de Tomás de Celano del siglo XIII (una de las partes más significativas). En el
Agnus Dei en lugar de decir miserere nobis (‘ten piedad de nosotros’) se reza
dona eis requiem (‘dales el descanso’). Entre los compositores de réquiems
encontramos a Johannes Ockeghem, Tomás Luis de Victoria, Mozart, Giuseppe Verdi,
Hector Berlioz y Gabriel Fauré. El Réquiem alemán (1868), de Johannes Brahms,
fue compuesto sobre un texto ajeno a la liturgia escogido por el compositor,
mientras que el Réquiem de guerra (1962), de Benjamin Britten, utilizó textos
tradicionales intercalados con poemas de la época de la I Guerra Mundial de
Wilfred Owen.
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Juan
6:53
Jesús
les dijo:
De
cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y
bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
El que
come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el
día postrero.
Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que
come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me
come, él también vivirá por mí.
Este es
el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y
murieron;
el que come
de este pan, vivirá eternamente.
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