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tiene sed, venga a mí y beba.
El que
cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua
viva.
Juan 7:37-38 |
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Moisés
1 INTRODUCCIÓN
Moisés, profeta, legislador y guía religioso hebreo, fundador de Israel. También
el Islam, que le llama Musa, le venera.
La historia de su vida se relata sobre todo en los libros Éxodo y Deuteronomio
del Antiguo Testamento. Al parecer, nació en Gosén, región del antiguo Egipto. A
la sazón, los judíos residentes en Egipto se hallaban esclavizados por el
faraón. Poco antes del nacimiento de Moisés, el faraón había ordenado dar muerte
a todos los varones hebreos recién nacidos. Para salvar a su hijo, su madre lo
colocó en una cesta de papiro que lanzó al Nilo, episodio que fue observado por
su hermana Miriam (Éx. 2,4; Núm. 26,59). Fue rescatado de las aguas por la hija
del faraón, que le crió como si fuera su hijo. Ya adulto, Moisés mató a un
egipcio que a su vez había azotado a un esclavo judío, por lo que hubo de huir
de Egipto. En el exilio, fue pastor toda su vida. A los 80 años, Yahvé, el dios
de los hebreos, se le apareció en una zarza ardiente y le ordenó volver a Egipto
para salvar a su pueblo de la esclavitud. Una vez allí, debía guiarlos hacia la
tierra de Canaán, más tarde denominada Palestina, donde debían instalarse de
forma permanente. Para ayudarle en el proyecto, Yahvé otorgó a Moisés el poder
de realizar milagros.
2 EL ÉXODO
Moisés se presentó ante el faraón junto con su hermano Aarón pero, a pesar de la
intervención divina que convirtió en sangre las aguas del Nilo y azotó a los
egipcios con diez plagas, el faraón se negó a liberar a los hebreos. Al final,
aceptó que Moisés condujera a su pueblo fuera de Egipto, camino de Canaán. Al
aproximarse al mar Rojo, un ejército egipcio enviado por el faraón se les
aproximó. Moisés extendió su brazo, dividiendo el mar y formando murallas de
agua a derecha e izquierda. Los hebreos cruzaron el tramo, pero cuando los
egipcios intentaron seguirles, las murallas de agua cayeron sobre ellos y los
ahogaron. Al llegar al pie del monte Sinaí, en la península homónima, Moisés
subió a la cima para hablar con Yahvé. Allí permaneció durante 40 días y 40
noches, y recibió dos tablas de piedra en las que estaban escritos los Diez
Mandamientos, que a partir de entonces constituyeron las leyes fundamentales de
los hebreos. Tras 40 años de travesía por el desierto bajo la dirección de
Moisés, periodo en el que tuvieron que sufrir terremotos, plagas, incendios,
sequías y guerras con los pueblos nativos de Palestina, los hebreos llegaron al
fin a Canaán. Yahvé permitió a Moisés divisar la Tierra Prometida, desde la cima
del monte Nebo (en la actual Jordania), y después de esta visión murió. Sin
embargo, ya había entregado el liderazgo del pueblo a Josué. Aunque es difícil
precisar las fechas de nacimiento y muerte de Moisés, numerosos especialistas
contemporáneos aseguran que el éxodo tuvo lugar en el siglo XIII a.C.
3 EL PENTATEUCO
Además de ser uno de los líderes nacionales y legisladores más famosos de la
historia, Moisés fue quizá el autor de los cinco primeros libros del Antiguo
Testamento, denominados en su conjunto Pentateuco, así como de otras partes del
Antiguo Testamento, incluyendo quizá el Libro de Job. Sin embargo, la opinión
casi unánime de los especialistas es que estos libros son la obra combinada de
varios autores.
4 EN EL CRISTIANISMO
Moisés es una figura bien conocida en el cristianismo y se le menciona con
frecuencia en el Nuevo Testamento. En la transfiguración de Cristo, Moisés
representa a la Ley (Mt. 17,3). El papel que desempeñó en el Antiguo Testamento
es reseñado en la Epístola a los Hebreos, comparándolo con el de Cristo (Heb.
3,1-6). También se le menciona en el Evangelio según san Juan, de nuevo para
destacar el papel de Cristo (Jn. 1,17) como refrendo de lo anunciado en las
Escrituras.
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Juan
6:53
Jesús
les dijo:
De
cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y
bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
El que
come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el
día postrero.
Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que
come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me
come, él también vivirá por mí.
Este es
el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y
murieron;
el que come
de este pan, vivirá eternamente.
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