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fieles a la Iglesia Primitiva de Jesucristo.
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| Si alguno
tiene sed, venga a mí y beba.
El que
cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua
viva.
Juan 7:37-38 |
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Credo apostólico
Credo apostólico, breve declaración resumida de la fe cristiana según la
tradición atribuida a los doce apóstoles. Al igual que la mayoría de los credos
cristianos, consta de tres párrafos, uno para cada persona de la Trinidad. El
primer párrafo empieza con, “Creo en Dios Padre Todopoderoso”; el segundo, “Creo
en Jesucristo”; el tercero, “Creo en el Espíritu Santo". Estas tres afirmaciones
corresponden a las tres preguntas dirigidas a los candidatos al bautismo en la
Iglesia primitiva.
Hasta el siglo XV, se creía que el credo de los apóstoles había sido escrito por
ellos mismos, habiendo contribuido cada uno de ellos a una cláusula. Ahora se
sabe que el credo no era de origen apostólico, pero el propio título sugiere que
cada cláusula del credo tiene sus raíces en el Nuevo Testamento y que el credo
tuvo su origen en época muy temprana.
De forma genérica se piensa que el credo de los apóstoles se desarrolló como la
confesión bautismal de fe. Parecida confesión, aunque no idéntica, aparece en la
liturgia bautismal incluida en La tradición apostólica de Hipólito fechada
alrededor del 215. También se encuentran versiones similares pero con
variaciones en las obras de los primitivos Padres de la Iglesia, tales como
Ireneo y Tertuliano. En ellas reciben la denominación de reglas de fe. Hasta
principios del siglo VIII, en las obras de san Pirminio, no surgiría una forma
idéntica a la que ahora conocemos como el credo de los apóstoles.
Dicho credo continúa siendo utilizado como profesión bautismal de fe en la
mayoría de las iglesias occidentales; las iglesias ortodoxas prefieren usar el
tardío credo de Nicea. En la mayoría de las iglesias protestantes, se usa
periódicamente en el servicio dominical. Los anglicanos y luteranos lo utilizan
regularmente durante la oración matinal y vespertina (maitines y vísperas).
Su contenido dogmático es el siguiente:
Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo;
Nació de Santa Virgen María; padeció bajo el poder de Poncio Pilatos;
Fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos;[2]
Al tercer día resucitó de entre los muertos; ascendió a los cielos;
Está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso, desde allí ha de venir
juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos,
el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna.
Creo en Dios. "Nuestro Dios es el único Señor" (Deuteronomio 6,4;Mc 12,29)
Padre Todo Poderoso. "Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios"
(Lucas 18,27).
Creador del Cielo y la Tierra. "En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la
tierra"(Génesis 1,1).
Creo en Jesucristo. "El es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo
que Dios es" (Hebreos 1,3).
Su único Hijo. "Pues Dios amo tanto al mundo, que dio a su Hijo Único, para que
todo aquel que crea en él no muera, sino que tenga vida eterna" (Juan 3,16).
Nuestro Señor. "Dios lo ha hecho Señor y Mesías" (Hechos 2,36).
Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. "El Espíritu Santo
vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo descansará sobre ti como una nube.
Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios" (Lucas 1,35).
Nació de Santa Maria Virgen. "Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el
Señor había dicho por medio del profeta: ‘la Virgen quedará encinta y tendrá un
hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel' (que significa "Dios con nosotros")"
(Mateo 1,22-23).
Padecio bajo el poder de Poncio Pilato. "Pilato tomó entonces a Jesús y mandó
azotarlo. Los soldados trenzaron una corona de espinas, la pusieron en la cabeza
de Jesús, y lo vistieron con una capa de color rojo oscuro" (Juan 19,1-2).
Fue crucificado. "Jesús salió llevando su cruz, para ir al llamado ‘lugar de la
Calavera' (o que en hebreo se llama Gólgota). Allí lo Crucificaron, y con él a
otros dos, uno a cada lado. Pilato mandó poner sobre la cruz un letrero, que
decía: ‘Jesús de Nazaret, Rey de los judíos" (Juan 19,17-19).
Muerto y sepultado. "Jesús gritó con fuerza y dijo: -¡Padre en tus manos
encomiendo mi espíritu! Y al decir esto, murió (Lucas 23,46). Después de bajarlo
de la cruz, lo envolvieron en una sábana de lino y lo pusieron en un sepulcro
abierto en una peña, donde todavía no habían sepultado a nadie (Lucas 23,53).
Descendio a los infiernos. "Como hombre, murió; pero como ser espiritual que
era, volvió a la vida. Y como ser espiritual, fue y predicó a los espíritus que
estaban presos" (1Pedro 3,18-19).
Al tercer día resucitó de entre los muertos. "Cristo murió por nuestros pecados,
como dicen las Escrituras, que lo sepultaron y que resucitó al tercer día"
(1Corintios 15, 3-4).
Subió a los cielos, y está sentado a la derecha del Padre Todopoderoso. "El
Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios" (Marcos
16,19).
Desde ahí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. "El nos envió a anunciarle al
pueblo que Dios lo ha puesto como juez de los vivos y de los muertos" (Hechos
10,42).
Creo en el Espíritu Santo. "Porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón
por medio del Espíritu Santo que nos ha dado" (Romanos 5,5).
Creo en la iglesia que es una. "Para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y
yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú
me has enviado".(Jn 17,21; Jn 10,14; Ef 4,4-5)
Santa. "La fe confiesa que la Iglesia... no puede dejar de ser santa(Ef 1,1). En
efecto, Cristo, el Hijo de Dios, a quien con el Padre y con el Espíritu se
proclama 'el solo santo', amó a su Iglesia como a su esposa(Ef 5,25). Él se
entregó por ella para santificarla, la unió a sí mismo como su propio cuerpo y
la llenó del don del Espíritu Santo para gloria de Dios" (Ef 5,26-27). La
Iglesia es, pues, "el Pueblo santo de Dios" (1 Pe 2,9), y sus miembros son
llamados "santos" (Hch 9, 13; 1 Co 6, 1; 16, 1).
Católica. En griego, katholikos, que quiere decir universal, porque por fe el
hombre es salvo al confesar que Jesús es Su Señor y Salvador, sin importar el
país de procedencia. "(...)Vendrán muchos del oriente y del occidente, y se
sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos" (Mateo 8: 11).
Y Apostolica. El Señor Jesús dotó a su comunidad de una estructura que
permanecerá hasta la plena consumación del Reino. Ante todo está la elección de
los Doce con Pedro como su Cabeza (cf. Mc 3, 14-15); puesto que representan a
las doce tribus de Israel (cf. Mt 19, 28; Lc 22, 30), ellos son los cimientos de
la nueva Jerusalén (cf. Ap 21, 12-14). Los Doce (cf. Mc6, 7) y los otros
discípulos (cf. Lc 10,1-2) participan en la misión de Cristo, en su poder, y
también en su suerte (cf. Mt 10, 25; Jn 15, 20). Con todos estos actos, Cristo
prepara y edifica su Iglesia.2 Tim 2,2
Creo en la comunión de los Santos. "Después de esto, miré y vi una gran multitud
de todas las naciones, razas, lenguas y pueblos. Estaban en pie delante del
trono y delante del Cordero, y eran tantos que nadie podía contarlos" (Apocalipsis
7,9).
El perdón de los pecados. "Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo
para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad." (1a Juan 1: 9).
La resurrección. "Cristo dará nueva vida a sus cuerpos mortales" (Romanos 8,11).
Y la vida eterna. "Allí no habrá noche, y los que allí vivan no necesitarán luz
de lámpara ni luz del sol, porque Dios el Señor les dará su luz, y ellos
reinarán por todos los siglos" (Apocalipsis 22,5).
Amen. "Así sea. ¡Ven, Señor Jesús!" (Apocalipsis 22,20).
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Juan
6:53
Jesús
les dijo:
De
cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y
bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
El que
come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el
día postrero.
Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que
come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me
come, él también vivirá por mí.
Este es
el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y
murieron;
el que come
de este pan, vivirá eternamente.
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